danza



Él hizo una maniobra objetable pero no fue del todo su culpa. Ella se fastidió solo porque tenía motivo y era una pena desaprovecharlo, pero tampoco tanto. Se fueron a trabajar. Nadie mandó un mensaje. Volvieron. Ella hizo la comida, él sacó al perro. Se acostó la nena. Quedaron solos en un equilibrio delicado.

Ninguno de los dos quiere empujar la situación hacia una pelea, no del todo. Pero tampoco van a dar un paso hacia la concordia. No saben exactamente por qué. Si por orgullo, si por curiosidad. Para ver hasta dónde llega esto. Porque no es frecuente: en general uno de los dos está claramente enojado. O los dos. Ahora están los dos semienojados. O tal vez solo distantes. O ella estuvo enojada y él se ofendió. Por alguna razón están sosteniendo un silencio, y haciendo esfuerzos para que nada de lo que hacen pueda interpretarse como acercamiento ni como franca hostilidad.

Hay que apagar las pantallas. Porque si ella se pusiera a contestar mensajes en el celular, o si él prendiera la play, el otro podría alegar apatía por tecnologización. Ella pregunta ¿querés café?, pero solo porque va a hacerse uno, y cuando lo dice intenta sonar cortés aunque no cariñosa. Y hace dos cafés, y los toman uno a cada lado de la mesa, en silencio, sin hacer nada. Después ella agarra un libro -los libros no serán objetados. Él se va al sofá. Agarra otro. Cada uno en su orilla, se preguntan cuánto tiempo durará esta danza.




La imagen es de Bill Dan

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...