diciembre: genealogías


Se cuenta que Fermina Duca atendía con su marido una pulpería en el pago de los Santos Lugares. Una tarde entró un guapo al boliche. De callado entró, pero como no andaba el patrón a la vista, quiso pasarse. Ella se hizo la sota un momento mientras calculaba sus opciones y cuando la cosa se puso fulera le revoleó un sifón por la cabeza.
Fermina era mi tatarabuela.

Mi bisabuela Corina trabajaba en la casa. Mucho. Dicen que entraba al gallinero con un canasto y, cuando salía, les anotaba la fecha a los huevos con un lápiz de carpintero para consumirlos en orden.
A la mañana ponía la ropa a blanquear en las bateas y se iba a hacer el almuerzo. Después de comer, parece que sentaba a las seis hijas a bordar vainilla en la ropa interior. Para que la dejaran dormir un rato.
Me imagino la escena y encuentro pocas cosas tan de vanguardia como defenderse la siesta.

Mi abuela Cora y yo charlábamos mucho. Me emocionaba de ella su pasión por entender, así la nombro ahora. Un impulso de buscar y preguntarse por lo humano que se llamó logosofía y religión y runas y tantas otras cosas. Me acuerdo que en una época me leía el aura.
Una vez que yo andaba de mal de amores me dijo Nena, no te preocupes, los hombres nunca pasan de edad mental siete. 
Pero no había enojo en su decir, no había sarcasmo. Tampoco decepción. Era como constatar la temperatura del viento en la piel o el color de un eucaliptus. 
Pienso ahora que esa era una forma de nombrar el punto de desencuentro que toda relación supone. Lo que no tiene caso pedirle al otro, del género que fuera, simplemente porque eso no hay, porque no nos puede ser dado. Las imposibles peras del olmo.

Es tiempo de jazmines. Cora cumple el sábado 95 años y aunque ya no charla, todavía se deja mimar. Yo le agradezco con ese otro modo de la conversación que es la memoria.

3 comentarios:

Viviana Bilotti dijo...

hermoso, me emociono y me río leyéndote. Los huevos en orden y defender la siesta. Que lindor!
:-)

Mirita dijo...

Ay, como dice la Bilotti, me río y me emociono al leerte. ¡Qué linda sos!
¡Qué linda Cora!

Iris Rivera dijo...

¿Y si los varones no fueran otro género, sino otra especie? Eso le pienso explicar a mis nietos (a la nena y a los varones también). Cómo se hacen carne las palabras de las abuelas, qué lo tiró! Un abrazo, Flor.

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